La situación de los cristianos en Cuba continúa generando preocupación ante el aumento de detenciones, investigaciones, procesos judiciales y otras restricciones vinculadas al ejercicio público de la fe. La organización Puertas Abiertas denunció varios casos recientes y pidió mantener la atención sobre la situación de los creyentes en la isla.
Cuba ocupa actualmente el puesto 24 en la Lista Mundial de la Persecución 2026 elaborada por esta organización, que identifica los países donde los cristianos enfrentan mayores dificultades para practicar su fe. A esto se suma un informe del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, que contabilizó al menos 873 violaciones de la libertad religiosa durante 2025.
Entre los casos destacados figura el de Ernesto Ricardo Medina y Kamil Zayas Pérez, integrantes del proyecto audiovisual independiente El4tico. Ambos fueron detenidos el 6 de febrero, después de que agentes de la Seguridad del Estado registraran la vivienda de Medina en Holguín y confiscaran computadoras, teléfonos, cámaras y otros equipos de trabajo.
Los dos enfrentan acusaciones de “propaganda contra el orden constitucional” e “incitación a delinquir”, delitos que podrían implicar penas de hasta nueve años de prisión. Según Puertas Abiertas, Medina se negó a realizar un video de arrepentimiento solicitado por las autoridades y sostuvo que no tenía motivos para retractarse.
El caso generó pronunciamientos de Amnistía Internacional, el Departamento de Estado de Estados Unidos, el Comité para la Protección de los Periodistas y la Sociedad Interamericana de Prensa. También fue presentado un recurso de hábeas corpus, que posteriormente fue rechazado.
Otro caso señalado es el de Jonathan Muir Burgos, de 16 años, hijo del pastor evangélico Elier Muir Ávila. Ambos fueron detenidos el 16 de marzo luego de ser citados por la Policía tras las protestas antigubernamentales registradas en Morón. Mientras el pastor recuperó la libertad pocas horas después, su hijo permaneció detenido durante más de tres meses acusado de sabotaje.
El adolescente fue trasladado a la prisión de Canaleta sin que sus padres recibieran información oficial, pese a que padecía una afección cutánea grave que requería tratamiento continuo. Organizaciones internacionales reclamaron su liberación y finalmente quedó en libertad a finales de junio.
De acuerdo con Prisoners Defenders, al menos 33 menores permanecían encarcelados o procesados por motivos políticos en Cuba, una situación que, según organizaciones cristianas, también puede utilizarse como mecanismo de presión contra las familias creyentes.
Puertas Abiertas también mencionó la situación del sacerdote Alberto Reyes, señalado como objetivo de las autoridades después de publicar un texto en el que comparó la realidad cubana con un “campo de concentración”.
A estos casos se suman ataques contra lugares de culto y obstáculos para las actividades sociales de las iglesias. En Sancti Spíritus, desconocidos arrojaron piedras contra un templo y destruyeron sus paneles solares, provocando daños que afectaron el funcionamiento del edificio.
Asimismo, una iglesia local que desarrollaba un programa de desayunos destinado a mujeres embarazadas denunció que las autoridades comenzaron a exigir permisos individuales para cada entrega. Posteriormente, el procedimiento terminó con la clausura del programa.
“Hay mucha incertidumbre, y crece cada día”, señaló un líder cristiano cubano citado por Puertas Abiertas, quien destacó el papel de la Iglesia para llevar calma y paz en medio de la situación que atraviesa el país.
La organización llamó a mantener la oración por los cristianos cubanos y por quienes permanecen detenidos o enfrentan procesos judiciales relacionados con sus actividades y expresiones de fe.
