Un estudio nacional elaborado por CEIL-Conicet junto a la consultora Management & Fit señala que el electorado evangélico continúa siendo uno de los principales apoyos políticos del presidente Javier Milei, incluso en un contexto de desgaste de la imagen del Gobierno y de incertidumbre económica.
La encuesta, realizada durante mayo sobre una muestra de 2.600 personas en todo el país, analizó las diferencias en la percepción de la gestión nacional según la identificación religiosa de los consultados. Los resultados muestran que los evangélicos presentan los niveles más altos de confianza en el Gobierno y las expectativas más positivas respecto al futuro de la Argentina.
Según el informe, el 41,1% de los evangélicos aprueba la gestión presidencial, un porcentaje superior al registrado entre los católicos y también por encima del promedio general. En contraste, entre las personas que no profesan ninguna religión la desaprobación supera el 60%.
El estudio sostiene que el cristianismo evangélico se consolidó como el grupo más cercano al proyecto político del oficialismo. Además, indica que este sector mantiene su respaldo incluso frente a situaciones que afectan la imagen de la administración nacional, mostrando una mayor predisposición a sostener su apoyo en comparación con otros segmentos de la población.
La investigación también evaluó la repercusión del caso que involucró al vocero presidencial, Manuel Adorni. Aunque seis de cada diez encuestados consideraron que debía dejar su cargo, entre los evangélicos se registró el menor nivel de rechazo y la mayor proporción de opiniones favorables a su continuidad.
De cara al futuro, la mayoría de los participantes manifestó que considera necesario un cambio en las políticas y en el equipo de gestión. Sin embargo, el 44,1% de los evangélicos expresó su preferencia por mantener el rumbo actual, una cifra superior a la observada entre los católicos y ampliamente mayor que la registrada entre quienes no tienen afiliación religiosa.
El informe también refleja que tanto Javier Milei como Patricia Bullrich obtienen sus mejores niveles de imagen positiva entre los votantes católicos y evangélicos, mientras que las valoraciones más negativas se concentran en el sector de personas sin religión.
