El consultor político Nicolás Rojas Holguín aseguró que el respaldo de las comunidades cristianas tuvo un papel determinante en la reciente elección presidencial de Colombia, en la que Abelardo de la Espriella se impuso por un estrecho margen de menos de 300.000 votos.
Según el analista, el voto religioso, especialmente el proveniente de iglesias y organizaciones cristianas, demostró una capacidad de movilización superior a la que tradicionalmente se le atribuía. Afirmó que este sector, históricamente subestimado por los análisis políticos, logró consolidarse como una de las principales fuerzas electorales del país.
Rojas explicó que el contexto de fuerte polarización entre las candidaturas favoreció la organización de millones de creyentes en torno a temas como la defensa de la vida, la familia y la libertad religiosa. Esta articulación permitió que líderes e iglesias de distintas regiones coordinaran esfuerzos con un objetivo político común.
Uno de los factores que destacó fue el trabajo de la denominada "Gerencia Nacional de la Fe", una estructura liderada por el pastor y concejal Marco Acosta, que coordinó redes de iglesias, líderes religiosos y comunidades cristianas en diferentes zonas del país. De acuerdo con el consultor, esta organización fue estratégica para impulsar la participación ciudadana en una contienda tan reñida.
El especialista concluyó que las comunidades de fe han dejado de ser únicamente actores sociales para convertirse en un sector con capacidad real de incidencia política. En ese sentido, consideró que su peso electoral deberá ser tenido en cuenta por quienes aspiren a competir en futuras elecciones presidenciales, especialmente en escenarios donde una diferencia de pocos cientos de miles de votos puede definir el resultado.
