Acusan a un pastor de Washington de estafar a más de 30 fieles con una empresa ficticia por 13 millones de dólares

Cristian Popescu, de 46 años, enfrenta 15 cargos federales por fraude electrónico y lavado de dinero. Se declaró no culpable y espera el juicio, previsto para el 21 de diciembre.
Hace 23 horas Actualidad

En Estados Unidos, un líder de "Passion for Christ", una iglesia cristiana en Kirkland, Washington, fue acusado de 15 cargos federales, entre ellos fraude electrónico y lavado de dinero, tras una investigación del FBI y el IRS. Se trata de Cristian Popescu, de 46 años, ciudadano rumano residente en Bothell, señalado de quitar unos 13 millones de dólares a más de 30 feligreses mediante un esquema fraudulento.

Según la acusación formal, el pastor convenció a sus fieles de invertir en una empresa ficticia llamada Followone, Inc., supuestamente ubicada en Bellevue. Afirmó que la compañía operaba una plataforma de internet que combinaba un mercado global en línea con una red social para la compra y venta de bienes y servicios. Sin embargo, de acuerdo con la investigación, la plataforma era un entramado de pantallas no funcionales.

La denuncia sostiene que Popescu utilizó la confianza espiritual de su congregación para captar inversores, asegurando que "Dios los eligió para invertir" y que sus aportes contribuirían a la misión de la iglesia. Prometió que los fondos permanecerían en Followone y que podrían ser retirados en cualquier momento. Además, ofreció puestos en la junta directiva de la empresa a quienes invirtieran un millón de dólares, e instó a las víctimas a usar sus cuentas de jubilación, solicitar préstamos o hipotecas, e incluso los ahorros universitarios de sus hijos.

Se le acusa de alquilar oficinas costosas en Bellevue y de afirmar que tenía 20 empleados, aunque solo tres trabajaban allí. También habría publicado comunicados de prensa con declaraciones falsas sobre el rendimiento de la empresa, asegurado que había contratado ingenieros de software de compañías tecnológicas importantes y afirmado que Followone tenía un valor de 1.400 millones de dólares, a pesar de que no valía prácticamente nada. Habría creado además un sitio web que mostraba un crecimiento ficticio de las inversiones y difundido la promesa de que la empresa cotizaría en la bolsa Nasdaq.

Según CRPrensa, Popescu impuso un estricto hermetismo: exigió a los inversores firmar acuerdos de confidencialidad y comunicarse solo a través de servicios de mensajería cifrada. En reuniones presenciales, les pedía apagar sus teléfonos y desactivar dispositivos inteligentes. Cuando los inversores exigieron la devolución de su dinero, alegó que los reembolsos interferirían con la futura salida a bolsa, y a quienes expresaron dudas los acusó de estar "poseídos por demonios", según la acusación federal.

Una víctima invirtió cerca de 1 millón de dólares en una sola transferencia, mientras que otras realizaron aportes de aproximadamente 600.000 y 500.000 dólares. Los cargos de lavado detallan cómo Popescu movió los fondos de la cuenta de Followone a sus cuentas personales.

Durante su comparecencia ante el Tribunal de Distrito en Seattle el 13 de octubre de 2026, Popescu se declaró no culpable, según informó la Fiscalía Federal del Distrito Oeste de Washington. A pesar de las objeciones, fue puesto en libertad bajo monitoreo electrónico mientras espera el juicio, programado para el 21 de diciembre de este año.

El fraude electrónico puede acarrear una pena de 20 años de prisión y una multa de 250.000 dólares por cargo, mientras que el lavado de dinero puede alcanzar hasta diez años de prisión y una multa.

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