












El Salón de Pasos Perdidos del Congreso de la Nación, en Buenos Aires, fue escenario el pasado martes de un acto de reconocimiento de la Cámara de Diputados a la Alianza Cristiana de Iglesias de la República Argentina (ACIERA), con motivo del Día Nacional de las Iglesias Evangélicas y Protestantes, que se celebra el 31 de octubre. La conmemoración es oficial desde 2024, cuando el Congreso aprobó por unanimidad la Ley 27.741.
El diputado nacional por Tierra del Fuego Santiago Pauli (La Libertad Avanza) entregó el reconocimiento al presidente de ACIERA, el pastor Christian Hooft, que encabezaba una delegación del Consejo Directivo Nacional con miembros de 20 provincias, junto a representantes de distintas denominaciones, consejos pastorales, autoridades provinciales y municipales, líderes y empresarios.
Asistieron también el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala (LLA), y el senador Maximiliano Abad (UCR). Por la Cámara de Diputados estuvieron presentes Germán Martínez, jefe del bloque Unión por la Patria; Gisella Scaglia, jefa del bloque Provincias Unidas; Oscar Herrera Ahuad, jefe del bloque Argentina Federal; Maira Frías (LLA), Agustina Propato (PJ), Mónica Becerra (LLA), Lourdes Arrieta (Provincias Unidas), Andrea Vera (LLA) y Gabriela Muñoz (LLA), además del diputado provincial Ramón Vera (LLA). Acudió igualmente el ministro de Desarrollo Humano y Hábitat de la ciudad de Buenos Aires, Gabriel Mraida.
La ceremonia fue presidida por el pastor Alejandro Espínola. El vicepresidente de Planificación y Gestión de ACIERA, pastor Felipe De Stefani, dio la bienvenida, y el pastor Carlos Schultz dirigió una oración. Tras la proyección de un video institucional, la pastora Graciela Giménez leyó el pasaje de Efesios 4:1-6, el pastor Omar Cabrera intercedió por los legisladores y el pastor Olinto Barboza cerró con la oración final. En la parte musical, Paula Zeballos interpretó el Himno Nacional, "Sublime gracia" y "Cuán grande es Él", y la solista Miriam Bloise cantó "Argentina, te levantarás".
El acto puso de relieve la labor social de las iglesias evangélicas argentinas en áreas como adicciones, comedores y cárceles, así como lo que, según ACIERA, sigue siendo su eje central: la transformación integral de la persona mediante la fe en Jesucristo.
Hooft recordó que, desde 1517, los evangélicos sostienen una fe "fundamentada únicamente en la Palabra de Dios y en la salvación a través de Jesucristo", que hoy reúne a más de 800 millones de personas en el mundo, 150 millones en Latinoamérica y unos 8 millones en Argentina, según datos del CONICET y la Universidad de Buenos Aires.
Apoyándose en Romanos 13:1 y 1 Timoteo 2:2, explicó que la delegación acudía a orar públicamente por el Poder Legislativo, como el día anterior lo había hecho por el Ejecutivo. Defendió la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, así como la vida "desde su concepción hasta la muerte natural" y la familia, y subrayó el respeto a la opción política de cada creyente: "No hay un 'voto evangélico'. No existe".
Hooft llamó además a una vida coherente, "a la altura del llamado" y sin contradicción entre lo que se cree y lo que se vive. Concluyó con una reflexión sobre la inteligencia artificial, ante la que pidió evitar tanto la tecnofobia como el "solucionismo tecnológico ingenuo", y advirtió sobre la necesidad de proteger a los menores en los entornos digitales, porque "la violencia digital también es violencia real".