Aunque la Biblia no menciona la inteligencia artificial de forma explícita, sí ofrece principios para evaluar cualquier avance tecnológico. Un análisis teológico plantea que los creyentes deben evitar tanto el rechazo irracional como la confianza excesiva en las nuevas herramientas digitales, utilizándolas con discernimiento y bajo los valores de las Escrituras.