Un grupo de presas en Massachusetts ha denunciado públicamente que su cárcel se ha convertido en un "refugio para depredadores sexuales" debido a la inclusión de hombres que se identifican como mujeres, recluidos allí bajo la Ley de Reforma de la Justicia Penal de 2018. La polémica genera un fuerte debate sobre los derechos de las personas transgénero frente a la seguridad de las mujeres en las prisiones.