CODUE reclama reglas claras para ordenar el crecimiento del sector evangélico dominicano

El presidente del Consejo Dominicano de Unidad Evangélica, Feliciano Lacen, pidió establecer estándares mínimos de formación, supervisión y acreditación para fortalecer la credibilidad del sector y proteger a fieles y líderes legítimos.
Hace 6 horas Actualidad

El Consejo Dominicano de Unidad Evangélica, CODUE, planteó la necesidad de establecer reglas claras para ordenar el crecimiento del sector evangélico en República Dominicana y fortalecer los mecanismos de supervisión.

Su presidente, Feliciano Lacen, sostuvo durante una entrevista en El Despertador que la falta de regulación permitió que personas sin formación teológica ni respaldo institucional se presentaran como pastores, lo que afecta la imagen de quienes sí cumplen procesos de preparación y acreditación.

Su diagnóstico fue directo: "ahora mismo cualquiera que ponga cuatro sillas en una marquesina puede autodenominarse pastor".

Lacen consideró urgente ordenar un ámbito en el que conviven concilios históricos, iglesias independientes y ministerios comunitarios. Sin embargo, aclaró que la solución no pasa por perseguir a los actores informales, sino por establecer estándares mínimos de formación, supervisión y acreditación que permitan proteger tanto a los fieles como a los líderes legítimos.

El dirigente también reconoció que el propio sector evangélico debe revisar sus prácticas. En ese sentido, señaló la necesidad de verificar la existencia y el funcionamiento real de las iglesias afiliadas y evitar que personas busquen beneficios o exoneraciones presentándose como pastores sin respaldo legítimo.

CODUE ya comenzó a implementar verificaciones presenciales para comprobar que las instituciones afiliadas existen y funcionan de manera seria.

El proyecto de ley sobre agrupaciones religiosas, actualmente en el Congreso Nacional, busca establecer precisamente ese marco. Según explicó Lacen, la iniciativa contempla requisitos mínimos de formación teológica, acreditación mediante concilios o ministerios reconocidos y procedimientos definidos para funciones sensibles, como la celebración de matrimonios civiles.

Para CODUE, la regulación no representa una amenaza para la libertad religiosa, sino una herramienta destinada a proteger la integridad del ministerio y evitar que personas sin preparación ocupen responsabilidades que pueden afectar a comunidades enteras.

Al referirse a la investigación sobre Ángel Gabriel Capellán, Lacen pidió una investigación profunda y rigurosa, pero evitó convertir el caso en un juicio mediático. A su entender, el episodio también expone una falla estructural vinculada con la falta de controles estatales y religiosos sobre instituciones que trabajan con poblaciones vulnerables.

El presidente de CODUE sostuvo que debe evitarse tanto una defensa automática por afinidad religiosa como una condena anticipada, y reclamó mayor orden institucional tanto en el Estado como dentro del sector cristiano.

Además, amplió el planteo hacia el funcionamiento de hogares de paso, centros de atención y otros espacios que ofrecen servicios sin habilitación o supervisión adecuada. Según su perspectiva, la falta de controles estatales acumulada durante años permite que instituciones de distintos ámbitos funcionen sin estándares mínimos de seguridad y transparencia.

Su conclusión fue que el Estado debe garantizar el orden institucional y que el sector evangélico también debe asumir su parte de responsabilidad.