El grupo terrorista Estado Islámico en África Occidental (ISWAP) llevó a cabo un brutal ataque en la aldea cristiana de Mondag, ubicada en el noreste de Nigeria, entre el 26 y el 27 de diciembre de 2025. Durante el ataque, los yihadistas mataron a 11 cristianos, incendiaron una iglesia y destruyeron numerosas viviendas, forzando a los sobrevivientes a huir de la zona ante el temor de nuevos ataques.
El ataque fue realizado por hombres armados con fusiles automáticos, quienes irrumpieron en la comunidad, abriendo fuego contra los residentes. Las autoridades locales confirmaron que la acción fue parte de una serie de ataques coordinados en el estado de Adamawa, enfocados principalmente en comunidades cristianas.
Según fuentes de seguridad, los yihadistas reivindicaron el ataque a través de sus canales de propaganda, argumentando que se trató de una represalia por los bombardeos ejecutados por Estados Unidos contra sus infraestructuras en el estado de Sokoto el 25 de diciembre de 2025. El bombardeo, llevado a cabo en coordinación con las fuerzas nigerianas, causó bajas significativas entre los combatientes de ISWAP, lo que desencadenó la masacre en Mondag.
La situación ha provocado desplazamientos masivos de la población en la región, y organizaciones humanitarias han expresado su preocupación por la creciente vulnerabilidad de las minorías religiosas en Nigeria. Las autoridades nigerianas han reforzado la presencia militar en el área, mientras continúan investigando el alcance completo de los daños. La amenaza de los grupos yihadistas sigue siendo una preocupación constante en el noreste del país, donde los ataques a civiles continúan siendo frecuentes.
Nigeria | Yihadistas asesinan 11 cristianos en represalia por el bombardeo de EE.UU.
Un ataque del grupo terrorista ISWAP en la aldea de Mondag, en el noreste de Nigeria, dejó 11 cristianos muertos. El ataque, ocurrido entre el 26 y el 27 de diciembre de 2025, forma parte de una serie de ofensivas en la región, dirigidas principalmente contra comunidades cristianas. ISWAP ha reivindicado el crimen como una represalia por los bombardeos estadounidenses a sus infraestructuras.