Iglesias evangélicas se movilizan en Nepal tras una devastadora riada que deja cientos de muertos

La crecida repentina del río Trishuli dejó al menos 390 muertos y unas 1.500 personas desaparecidas en Nepal. Mientras continúan las tareas de búsqueda y rescate, organizaciones evangélicas como Send Relief, World Relief, World Vision y la IPHC activaron redes de iglesias y socios locales para distribuir alimentos, agua, medicamentos y refugio a las comunidades afectadas.
Hace 2 horas Actualidad

Organizaciones evangélicas comenzaron a movilizar ayuda en Nepal tras la devastadora riada que afectó el miércoles 26 de agosto a comunidades ubicadas en los distritos de Rasuwa y Nuwakot, cerca de la frontera con China.

La crecida repentina del río Trishuli arrastró agua, barro y escombros, provocando al menos 390 muertes. Además, unas 1.500 personas continúan desaparecidas, entre ellas numerosos turistas extranjeros que se encontraban en la región al momento de la tragedia.

Las tareas de búsqueda y rescate enfrentan grandes dificultades debido al terreno montañoso. Varias carreteras y puentes fueron destruidos y algunas comunidades solo pueden ser alcanzadas mediante helicópteros. Mientras tanto, las autoridades investigan qué provocó el fenómeno, ante la posibilidad de que haya sido generado por un terremoto o por un deslizamiento de tierra y hielo que habría bloqueado temporalmente el cauce del río.

Frente a la emergencia, distintas organizaciones cristianas de ayuda humanitaria activaron sus redes locales. Send Relief, brazo de respuesta humanitaria de la Convención Bautista del Sur de Estados Unidos, comenzó a distribuir alimentos básicos, como arroz, lentejas, aceite y sal, además de botiquines de primeros auxilios y tiendas de campaña para familias que perdieron sus viviendas.

La organización trabaja junto con iglesias y creyentes locales que ya se encuentran en las comunidades afectadas, lo que permite identificar necesidades y alcanzar zonas alejadas.

World Relief también inició tareas de coordinación con socios locales para facilitar la llegada de alimentos, agua y otros suministros. Por su parte, World Vision mantiene contacto con las autoridades nepalesas y los organismos de coordinación humanitaria, con especial atención a los niños desplazados, que enfrentan riesgos de separación familiar y falta de servicios esenciales.

Desde el ámbito pentecostal, la Iglesia Internacional Pentecostal de Santidad, conocida como IPHC, informó que sus misioneros y socios locales se encuentran a salvo. Sin embargo, una familia vinculada a su comunidad sufrió graves daños en su vivienda. A través de su área de ayuda humanitaria, la organización comenzó a recaudar fondos para cubrir necesidades inmediatas y acompañar las primeras etapas de recuperación.

La respuesta internacional también se amplió con la participación de organismos de Naciones Unidas y otros actores humanitarios. En este contexto, las organizaciones evangélicas buscan aprovechar las redes construidas durante años en comunidades remotas para brindar asistencia directa y acompañamiento a las familias afectadas.

Además de la ayuda material, las iglesias locales fueron convocadas a acompañar a las comunidades damnificadas mediante la oración y el apoyo espiritual durante una de las mayores emergencias registradas recientemente en la región.

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