En medio del terremoto, un hombre se arrodilló en la calle y llamó a volver el corazón hacia Dios

Mientras Colombia enfrentaba las consecuencias de un fuerte terremoto, un hombre decidió arrodillarse en plena calle y comenzar a orar y predicar ante sus vecinos. En medio del temor, llamó a abandonar la arrogancia, cultivar la humildad y poner a Dios en el centro de la vida. Las imágenes de la escena se difundieron en redes sociales y se convirtieron en uno de los testimonios de fe surgidos tras la emergencia.
Hace 1 hora Actualidad


En medio del miedo y la incertidumbre provocados por el fuerte terremoto que sacudió Colombia, una escena de fe llamó la atención en redes sociales. Mientras numerosas personas buscaban ponerse a salvo después del movimiento telúrico, un hombre se arrodilló en plena calle, levantó sus manos al cielo y comenzó a orar y predicar ante quienes se encontraban cerca.

El hombre aprovechó aquellos momentos de temor para transmitir un mensaje centrado en Dios, la humildad y la necesidad de revisar la manera en que las personas viven. Con la voz elevada, llamó a cambiar el corazón y la mente, abandonar la arrogancia y amar a Dios por encima de todas las cosas.

“Bendito sea Dios, gente. Por eso debemos cambiar nuestro corazón y nuestra mente, nuestra arrogancia. Debemos tener humildad. Amar a Dios por encima de todas las cosas”, expresó mientras permanecía en la calle.

Su mensaje también hizo referencia a la fragilidad de la vida y al carácter pasajero de las posesiones materiales. A pesar del contexto de emergencia, continuó alabando a Dios y animando a las personas que estaban a su alrededor.

“Bendito sea el nombre de Dios. Y que la gloria sea de Dios, pase lo que pase. Dios los bendiga. Alabado sea el nombre de Dios”, afirmó.

Cuando comprobó que él y las personas cercanas continuaban con vida y aparentemente fuera de peligro, volvió a expresar su agradecimiento. “Estamos vivos, estamos vivos. Dios los bendiga. Gracias a Dios, no nos pasó nada”, manifestó.

La escena ocurrió tras el terremoto registrado aproximadamente a las 7:34 de la mañana del lunes 10 de agosto. El movimiento alcanzó una magnitud de 7,4 y tuvo su epicentro en la zona de San José del Palmar, en el departamento del Chocó. La sacudida se sintió en amplias regiones del país y provocó evacuaciones y daños en diferentes localidades.

La emergencia dejó un saldo que continuaba modificándose a medida que avanzaban las tareas de búsqueda y rescate. Al 11 de agosto, los reportes citados contabilizaban al menos 132 personas fallecidas y cientos de heridos. Otros balances mencionaban más de 570 lesionados y, solamente en Cali, cerca de 700 heridos y 188 personas desaparecidas, según distintos reportes difundidos durante la emergencia.

En medio de la situación, el presidente de Colombia también realizó un llamado público a Dios y pidió fuerzas para afrontar las consecuencias de la tragedia. Su declaración se sumó a las numerosas expresiones de oración que comenzaron a difundirse desde diferentes puntos del país.

Las autoridades y los equipos de emergencia continuaron trabajando en las zonas afectadas para localizar a personas desaparecidas, atender a los heridos y evaluar los daños provocados por el terremoto.

Mientras las cifras seguían actualizándose y numerosas familias esperaban noticias de sus seres queridos, las imágenes del hombre arrodillado en medio de la calle quedaron como una de las escenas de fe asociadas a la tragedia. Su mensaje apuntó a recordar, en un momento marcado por la vulnerabilidad, la importancia de la humildad, la transformación personal y la confianza en Dios.

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